"Whiplash"; ¿Deberíamos redefinir el triunfo?

 La película "Whiplash", muestra la historia de Andrew Neiman, un chico con el sueño de ser batería y su estricto profesor Terence Fletcher, cuya forma de enseñar para alcanzar la excelencia llega al maltrato, aunque la considera valida y único camino para lograr la excelencia. 

Esta película platea diferentes dilemas: ¿Cuál es la forma ética de educar? ¿Cuáles deben ser los objetivos educativos? ¿Dónde termina la disciplina y comienza el abuso?

En la película, el profesor afirma que "no hay dos palabras más dañinas en el idioma que buen trabajo". La disciplina puede ser algo positivo, es más puede ser lo que te lleve al dominio de diferentes artes, pero cuando esta no va acompañada de otros factores como la empatía puede terminar en abuso. 

Es una realidad, que en mucho entornos de élite (especialmente en el sector privado), se inculca al alumnado que deben aceptar el sufrimiento como algo necesario para triunfar. Pero, debemos ser críticos con si ese triunfo al que se refieren debe definirse con esa palabra si para alcanzarlo se pasan miedo y crisis emocionales, es decir se sacrifica la salud mental. 

La película además refleja perfectamente el tipo de éxito y a que costo persigue actualmente parte del sistema educativo. Sistema que entiende el éxito como algo escaso que induce a competición logrando que vean a sus compañeros como obstáculos y competidores, y reduce al alumnado a números y notas.

Si ser excelentes supone perjudicar a nuestra salud mental, aislarnos y deshumanizarnos a nosotros y a los que nos rodean, ¿realmente estamos triunfando?. 

Para conseguir una sociedad mejor debemos redefinir el triunfo desde el ámbito escolar. Debemos priorizar que nuestro sistema educativo cuide que en sus centros existan entornos emocionalmente seguros donde el error no sea castigado, que el triunfo además de técnico debe ser emocional y social y priorizar el apoyo mutuo para cohesionar nuestra sociedad, en resumen priorizar el factor humano. 

El dilema público/privado, para decidir cual da mejor servicio a sus alumnos en quien tiene mejores estructuras, recursos, contactos... Y claro que estos factores deben entrar en juego, pero deberíamos focalizar y darle mayor importancia a quien cuida mejor del factor humano de su alumnado.


Berta Correas León 

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