Uno para todos - David Ilundain
Durante toda la película nos damos cuenta que ser profesor en la escuela pública, no es solo seguir un temario. Aleix un profesor interino llega a un pueblo de la España vaciada, esa parte del país donde no existe la "libre elección" de centro, sino que los habitantes dependen de las escuelas públicas.
La trama se centra en un niño que ha tenido que dejar de asistir a clase debido a un cáncer que le habían detectado, tras curarse y reincorporarse, el profesor interino se da cuenta que los demás alumnos no solo no le aceptan, sino que lo humillan y le hacen vacío. El profesor se dedica a investigar el porque pasa esto y a intentar generar la empatía necesaria para que todos se perdonen. Con esto nos damos cuenta que en la pública eres más que un solo número, se interesan por tu contexto personal y familiar, para poder resolver los conflictos que surjan. Frente a una privada que te trata como clientes en la pública eres un ser humano.
En "Uno para todos" vemos que la eficiencia de las escuelas no debe ir hilada con las medias del alumnado o con las mejoras tecnológicas, sino que debemos centrarnos en tener unos objetivos más humanizados. Algunos de estos puede ser la reducción de ratio por profesor, para asegurar un acompañamiento más individualizado o la creación de una comunidad en el aula, debido a que los niños al sentirse parte de un grupo rinden mejor académicamente.
En la privada existe ese "acompañamiento personalizado" que se crea como un producto exclusivo, por lo que el riesgo de que la atención a la diversidad y emocional se conviertan en privilegios de clases en vez de un derecho universal, aumenta. Por el contrario encontramos a una pública con mayor inanición que no puede hacer frente a los ratios elevados y a la falta de recursos.
En definitiva esta película sirve como recordatorio de que en las escuelas el objetivo principal debe ser la creación de espacios de aceptación. Se necesitan mayores recursos tanto materiales como humanos.
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